miércoles, 17 de septiembre de 2008

Maribel se Durmió

Maribel se durmió, triste como sus últimas noches.

A sus 4 años había perdido la sonrisa, ya ni se acordaba de lo que era ser feliz.

Ese día se había sentido muy sola, como los anteriores, sobre todo desde que Marian su hermana mayor ya no jugaba con ella, claro, Marian ya había cumplido los doce años y estaba en otra cosa.

Sus padres tampoco eran de mucha ayuda, pues pasaban el día entero trabajando y, cuando llegaban por fin a casa, no hacían más que pelear.

A la salida del jardín, Marian la pasaba a buscar, claro, se ya no se sentaba a dibujar con ella sino que Maribel dibujaba sola.

Siempre dibujaba: a la tarde se cruzaba al parque a dibujar, copiaba los pájaros y las flores, trazaba sobre el papel sus sentimientos y sueños.

Esa noche Maribel se durmió y en su sueño pasó algo que la cambió para siempre. Se encontraba en el parque oliendo las flores cuando de la nada apareció un niño, estaba parado con las manos en los bolsillos y la miraba en silencio.

Ella se le acercó y lo saludó, hablaron, rieron y jugaron hasta el llamado de Marian. Esa noche Marian recuperó la sonrisa.

A la siguiente noche Maribel se durmió, ésta vez no estaba triste sino ansiosa.

Se sentó en el parque a dibujar, pero el niño no llegaba, cuando ya empezaba a perder la esperanza, Beto llegó, esa noche ambos dibujaron juntos.

Se encontraron las noches siguientes, una tras otra jugaban, dibujaban y se contaban historias.

Una noche Maribel le dijo a Beto que ya no podrían seguir viéndose en sueños, ella ignoraba la razón pero en su corazón sabía que sería su última noche juntos, le dio su dirección (a Marian le había sorprendido que la niña se la pidiera) y le pidió que por favor le escribiera una carta.

Los días de espera fueron difíciles para Maribel, extrañaba a Beto, por momentos se sentía sola, pero en su alma sabía que él la acompañaba.

Una mañana Marian la despertó con gritos y risas, había llegado una carta de Beto. Maribel la abrió ansiosa y garabateó una respuesta en segundos. Marian le dio plata para pagar la estampilla.

Las tardes siguientes Maribel dibujaba feliz en el parque, todos sus dibujos eran para Beto y ya no eran tristes, los dibujaba juntos en los lugar que ella soñaba compartir con el pequeño.

Todos los días miraba al cielo, esperando ver a Beto llegar, simplemente se sentaba en la puerta o en el parque con su vasito de leche.

El tiempo pasaba y Beto no llegaba, la ansiedad de la espera aumentaba cada día.

Una tarde, mientras veía la puesta del sol, sentada en el parque, Maribel vio un pequeño punto que se acercaba, cuando pudo ver su forma notó que era un pequeño avión.

Ella sonrió y se emocionó hasta las lágrimas. Beto aterrizó, se sacó la bufanda y se la puse en el cuello a la niña, ambos subieron al avión y salieron a volar.

Sirxmotion 17-09-2008

Para la niña de los sueños

Esta es la otra cara de Beto y Maribel, por eso se repite la canción.





boomp3.com

domingo, 14 de septiembre de 2008

La jirafa


Las mejores medialunas del mundo, posta, la foto está sacada con un celular por eso no se ve bien.
¿Por qué posteo una foto de medialunas? pues, porque me place.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

seis cosas hay en la vida

Voy a aceptar el pedido de Melibea, aunque no soy muy fana de hacer estas cosas, pensaba hacerlo en forma de payada, pero mi cansancio y sobre todo mi nula capacidad para el verso me lo impiden. Así que será en prosa.

Un café bien cargado al levantarme, no importa en este caso si está bien hecho o no, pero es necesario para ser persona.

Un pucho después de comer, fundamental.

Antes del pucho una buena comida, preferentemente asado o pizza.

Un buen disco.

Una buena conversación, preferentemente acompañada de un disco, café, comida, puchos y unos tragos.

Un partidito de play, preferentemente acompañado de, una buena conversación, un disco, cafe, comida, puchos y unos tragos.

En realidad fue una elección al azar, pero me resultó al menos graciosa